PRODUCÍA UNA TONELADA AL AÑO

Sergio, el pintor que creó en Valdepeñas el mayor laboratorio ilegal de anabolizantes de Europa

El lote completo incautado en la operación Merlot (Foto: Policía Nacional) El lote completo incautado en la operación Merlot (Foto: Policía Nacional)

La Policía Nacional informó la pasada semana del desmantelamiento en una vivienda de Valdepeñas (Ciudad Real) del laboratorio clandestino de anabolizantes y hormonas más activo de Europa, tal y como publicó EL DIGITAL. Al frente se encontraba Sergio, un pintor de profesión que seguía conviviendo allí mismo junto a su madre, según cuenta ahora El Español.

"Lo que en un principio había comenzado como un suministro para amigos y allegados, gente conocida de los gimnasios de la zona, se convirtió en todo un emporio, una red con ramificaciones y puntos de distribución en distintas ciudades de toda la geografía española", asegura el periodista Brais Cedeira, que recuerda que cuando la Policía irrumpió en los inmuebles desde los que se gestionaba la red, los agentes se encontraron con tres millones de dosis y más de 65 kilos de material para la fabricación de otros 38 millones. La Policía detuvo e imputó por estos hechos a 21 personas.

Según Juan José Castro, inspector jefe de la sección de Consumo, Medio Ambiente y Dopaje de la Unidad de Delincuencia Violenta y Especializada (UDEV) de la Policía Nacional, Sergio no necesitaba a nadie más para fabricar todos los productos que luego lanzaba al mercado. Durante algunos años, tan solo precisó de su ordenador. Con esa fuente de información y miles de búsquedas en internet -además de una cuadrilla de colaboradores-, logró producir hasta una tonelada de sustancias prohibidas al año y organizar un reparto a gran escala sin control alguno a particulares, gimnasios o tiendas de dietética de Ciudad Real, Cádiz, Almería, Castellón y Málaga. El grado de profesionalización era tal que lograron hacerse con contactos hasta en hospitales. Allí, algunos sanitarios sustraían viales y calmantes para los clientes de la red de anabolizantes. La red tenía a su servicio a una mujer que decía ser médico-practicante y que estaba jubilada pero que no poseía formación científica ni sanitaria alguna. 

Sergio, sin ningún tipo de formación científica

Sin ningún tipo de formación científica, Sergio era pintor de profesión pero no tenía trabajo fijo en estos momentos. Su vida, en palabras de los investigadores, era de todo menos ostentosa. La suya era más bien una existencia "anodina", la de una persona que no hace ostentación de todo el dinero que ha conseguido amasar.

Los agentes saben ahora que el treintañero cabecilla de la red era consumidor de este tipo de productos, que son bastante costosos. Y se dio cuenta de que si los elaboraba él mismo, le saldría más rentable la operación. Fue así como empezó a adquirir los principios activos desde lugares como China, Holanda o Reino Unido. A partir de ahí, vio claro que existía mercado para proporcionar las sustancias directamente a otros clientes. Y se puso a producir estas drogas sin ningún tipo de control.

Trabajaba a tal ritmo que tenía su propia maquinaria. Una producción en cadena sin igual con la que lograba elaborar miles de pastillas a la semana. Tanto él como su cuadrilla gestionaban la venta y el envío de fármacos a través de distintas empresas de paquetería. También hacían entrega de sus productos en mano a otros consumidores. Gracias a los seguimientos, los agentes pudieron comprobar el ingente volumen de medicinas ilegales y perjudiciales para la salud que estaban distribuyendo.

El negocio le iba tan bien que Sergio estaba pensando en mudarse a una casa en Portugal con el dinero que había conseguido amasar con los anabolizantes y el resto de sustancias. Allí, además, también tenía mercado. La organización estaba distribuyendo más de 800 kilogramos de medicamentos ilegales -anabolizantes, péptidos y hormonas- al año. No necesitaba más.

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