SEMANA SANTA

FOTOGALERÍA | La lluvia y una avería marcan la Semana Santa en Daimiel, que se cierra con el Resucitado

El Resucitado pudo salir a las calles de Daimiel, para ponerle fin a una Semana Santa que termina con buen tiempo, pese a que la inestabilidad ha sido la tónica predominante desde el Jueves hasta el Sábado Santo. No obstante, centenares de nazarenos no han querido perderse la oportunidad de dejar el capillo en casa, agarrar un cirio encendido y salir a acompañar en procesión el trono de Cristo Resucitado en el municipio ciudadrealeño.

A la marcha, se han sumado también representantes de todas las cofradías y hermandades que portaban sus banderas correspondientes, además de la Banda de Cornetas y Tambores, la Banda Municipal, los consiliarios y párrocos de la ciudad, y varios miembros de Corporación que desfilaban tras la imagen titular. El buen tiempo, las suaves temperaturas y el ánimo de los fieles por participar en la comitiva procesional, ha llenado las calles de Daimiel de color, y ha significado un feliz desenlace a la Semana de Pasión.

Una avería inoportuna

Menos suerte tuvo la procesión de los capuchinos, que se tuvo que abortar por culpa de una avería en el paso. Con el cielo concediendo la primera tregua tras el frente del Viernes Santo, un problema con el trono de su imagen titular provocó que la Cofradía de María Desolada finalmente tuviera que anular la marcha procesional por las calles de Daimiel. 

Todo transcurría con normalidad, cuando al sacar el trono de la Virgen frente a las puertas de Santa María, se quiso elevar el mecanismo que colocaría la imagen titular a la altura correspondiente para comenzar el desfile. Pero algo falló, y el gato hidráulico no funcionó correctamente. 

Tras varios minutos en los que varios hermanos y miembros de la Junta Directiva arrimaron el hombro para conseguir que el paso pudiera procesionar correctamente, se consiguió solventar el percance inicial. Una vez comprobado que el trono se encontraba a su altura correcta, ‘Los Capuchinos’ iniciaron la marcha para descubrir que la dirección del mecanismo que portaba a su titular, también se había dañado. 

Viendo la imposibilidad de marchar con la imagen en ese estado, tal y como reconoció el presidente de la cofradía, Amalio Córdoba, se tomó la decisión de celebrar el rezo de los Siete Dolores en el interior de la iglesia.

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