Buenos Humos

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Pedro A. López Gayarre

Burocracia contra economía en Ciudad Real

El Colegio de Arquitectos de Ciudad Real que preside Federico Pérez Paradas ha estallado contra la demora en la concesión de licencias por parte del Ayuntamiento. Dice el señor Pérez Paradas que se lo venían advirtiendo con lealtad al responsable de la Concejalía de Urbanismo hasta que la situación se ha hecho insostenible y han recurrido a la prensa. Desde la Concejalía echan la culpa a la falta de personal, al covid y al lucero del alba, pero el caso es que en un momento crítico para la economía hay obras que se podrían hacer y que no se hacen simplemente porque en la ventanilla de turno seguimos con el vuelva usted  mañana y la póliza de cinco reales.

Uno tiene la sensación, por lo que habla con cualquiera que en estos meses haya tenido que ver con la burocracia administrativa, que todo se ha vuelto más lento, más farragoso, más pesado y más engorroso para el usuario. Da la impresión de que toda la energía que se ha puesto en el sector sanitario se ha evaporado de las administraciones públicas. Desgraciadamente la barrera de la ventanilla, tanto en el plano virtual que nos vendieron como el remedio de todos los males, como en la vida real, se levanta hoy con una fuerza desconocida desde hace años. El covid, que ha revitalizado muchos negocios particulares que se han tenido que reinventar poniendo ingenio, creatividad y buen servicio como compensación a los tiempos negros, ha servido sin embargo a la administración para replegarse en sí misma y alejarse del principal objetivo que tiene que cumplir que es el de servir al ciudadano.

Uno ya sabe que en cuanto tiene que resolver un trámite con alguna administración pública tiene que armarse de paciencia y de un buen asesor en nuevas tecnologías. Las gestorías viven una buena época de gente que renuncia a perder su tiempo, su energía y su paciencia. Todo lo contrario de lo que ocurre en el sector privado donde uno siente que la gente es más amable, más paciente, más dispuesta incluso a aguantar alguna impertinencia de la clientela. No hay otra.

Y el caso, es que casi siempre que uno acude a la Administración, lo hace con los inevitables impuestos por delante y como es el caso del gremio de la construcción con la oferta de buen número de puestos de trabajo. En los tiempos que corren, que no se agilicen los trámites administrativos para crear riqueza y empleo y el papelito y la póliza sigan vigente es un pecado difícil de perdonar.

A uno no le extraña que en Ciudad Real, arquitectos, ingenieros, constructores, suministradores y todo el que depende en su trabajo de una ventanilla, estén cabreados. No se comprende. 

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