Capilla Sixtina

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Jesús Fuentes

Borrador de la Historia

En la película “Los papeles del Pentágono”, la protagonista Kay Graham, interpretada por Meryl Streep, atribuye al marido fallecido la frase “el periodismo es el primer borrador de la Historia”. Ignoro quién puede ser el autor original de la frase, pero eso es lo de menos. Lo que importa es saber si el periodismo actual, y en España, trabaja con criterios de rigor suficiente para hacer realidad la frase. No todo lo que se escribe en diarios o revistas, impresos o digitales, debe considerarse periodismo. Se necesita que la información sea cierta,  documentada, contrastada y verificada con testigos, si es que existieran. No pueden ser invenciones, ni informaciones o intoxicaciones de parte; ni rumores, cotilleos, ni siquiera aproximaciones. Tampoco se considerarán las aversiones del escritor con alguno de los personajes, sin perjuicio de que sean descritos, garantizando su veracidad. En caso de no cubrir tales requisitos no estaríamos ante ningún borrador, sino ante borrones de dudosa fiabilidad para escribir una historia. Más de la mitad de lo que se está escribiendo en la actualidad no le servirán para nada a la Historia y, probablemente, nada al presente. 

Por continuar con el cine, en otra película, esta, más antigua, titulada “El hombre que mató a Liberty Valance”, al final, cuando se descubre la realidad de una impostura que ha servido para la carrera política del protagonista, un personaje que ha asistido a la narración admite que lo contado cambia todo y es lo que habría que contar. En ese momento uno de los asistentes comenta: “Esto es el Oeste, señor. Cuando la leyenda se convierte en hechos, se escribe la leyenda”. El periodismo  es el Oeste actual y en ese espacio de confrontación de intereses y objetivos diversos se produce  la confusión entre  periodismo y política, espectáculo y sensacionalismo, escándalo y corto plazo. Se escriben leyendas como si fueran Historia. O se cuentan historias como si fueran leyendas. Resulta sorprendente cómo se enseñaba hasta ahora en colegios e institutos  el final del reino visigodo y el comienzo de una época distinta. A D. Rodrigo se le presenta como  un rey lúbrico, que violenta a la hija de un noble que gobierna en un territorio lejano de África. Para vengar el agravio, el tal Julián, promoverá la presencia de un ejército árabe en la península. En otra leyenda se cuenta del mismo rey que  nada más ser coronado, rompe los siete candados de las siete puertas que, en las denominadas Cuevas de Hércules, esconden secretos ancestrales o tesoros de valor incalculable. Tras vagar por pasadizos de espanto, descubre un cofre. Al abrirlo, el rey ve un pergamino en el que se anuncia la aparición de unos guerreros que visten como los árabes que le derrotarán e invadirán  la península. Las leyendas han ocupado el lugar de la Historia incluso en libros de texto.

Lo dicho para el periodismo en general, me lleva a Talavera de la Reina, donde el PSOE tuvo su alcalde más importante de siglos, Pablo Tello Díaz. Él puso las bases de la ciudad moderna. Sobre él recientemente, y con motivo del fallecimiento de un miembro no relevante de Talavera, se han contado historias que nada tienen que ver  ni con los hechos ni con las personas. Desinformaciones, rumores e interpretaciones de una realidad que fue más compleja y también más mezquina de lo que se ha escrito. Hay historias que, quienes las vivimos, preferimos no contar, aún a riesgo de otros inventen  simples interpretaciones subjetivas. Solo el rigor en la información puede servir para empezar a construir la Historia.

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