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FÉLIX SANZ ROLDÁN Y RAÚL DEL POZO

Los dos íntimos castellano-manchegos de Juan Carlos I: del cumpleaños al "folleteo"

El rey Juan Carlos I, en el centro, durante un concierto en 2018 (Casa Real) El rey Juan Carlos I, en el centro, durante un concierto en 2018 (Casa Real)

Dice la leyenda que los reyes no pueden tener amigos, pero en el círculo íntimo de Juan Carlos I hay personas de su máxima confianza que le siguen apoyando pese a las últimas polémicas que le mantienen lejos de España. Entre ellos se encuentra el general castellano-manchego Félix Sanz Roldán (Uclés, Cuenca, 1945), que ejerció como fiel escudero de la Casa Real en su papel de director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) entre 2009 y 2019. Cuando el ex jefe del Estado español y el ex jefe de los espías abandonaron sus respectivos cargos, el periodista Fernando Rueda aseguró que el militar conquense había sido uno de los "principales asesores y paño de lágrimas" del padre de Felipe VI, llegando incluso a afirmar que fue el máximo responsable del CNI el encargado de "tomar las riendas" cuando la relación entre el monarca y Corinna zu Sayn-Wittgenstein se convirtió en un preocupante asunto de Estado. 

"El 19 de junio de 2014, dos años después de lo ocurrido en Botsuana, se hizo efectiva la abdicación de Juan Carlos I. Apenas un mes antes de hacer pública su decisión, conforme publicó el periodista Joaquín Vidal, el monarca se escapó un sábado de abril del Palacio de la Zarzuela para reunirse fuera de la agenda oficial con el Félix Sanz. Solo ellos saben qué se habló en aquel despacho", escribió Héctor Juanatey en julio de 2019 en Vanity Fair.

Y ahora, con el emérito fuera de España y cuestionado por su relación con la hacienda pública desde que abdicó, una situación que se ha visto obligado a regularizar, se ha confirmado definitivamente que la relación entre Juan Carlos de Borbón y el discretísimo Sanz Roldán sigue siendo de la máxima cercanía. De hecho, el general conquense, de 76 años, viajó la pasada Navidad hasta Abu Dabi para celebrar el aniversario del rey, que cumplió 83 años el 5 de enero. El Confidencial publicó en primicia que el ex director del CNI aprovechó su visita a Emiratos Árabes Unidos para vacunarse contra el coronavirus, tal y como harían después las infantas Elena y Cristina. Las hijas de Don Juan Carlos, ante el revuelo generado en España, donde por edad tendrían que haber esperado varios meses más para poder vacunarse, emitieron un comunicado argumentando que lo hicieron porque se lo ofrecieron para "tener un pasaporte sanitario" que les permitirá visitar regularmente a su padre.

Sin embargo, Sanz Roldán no ha considerado oportuno dar explicaciones sobre lo ocurrido, pese a que, al igual que las infantas, en España habría tenido que esperar algunas semanas más para vacunarse (el Gobierno castellano-manchego, por ejemplo, espera que todos los mayores de 70 años queden inmunizados el próximo mes de abril). Desde Castilla-La Mancha, solo Podemos, partido sin representación parlamentaria en las Cortes regionales, ha alzado la voz y ha pedido a través de las redes sociales su dimisión como "presidente del Consejo Social de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM)", responsabilidad que ocupa desde diciembre de 2019 y que compatibiliza con la de asesor externo del presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán.

Otro gran amigo castellano-manchego

Y entre Félix Sanz Roldán y Juan Carlos I se vislumbra la figura de otro castellano-manchego, el prestigioso columnista Raúl del Pozo (Mariana, Cuenca, 1936). En ese sentido, resultan muy interesantes las anécdotas que los periodistas Jesús Úbeda (Ciudad Real, 1989) y Julio Valdeón (Valladolid, 1976) publican en el libro "No le des más whisky a la perrita", un sorprendente relato sobre la vida, obra y milagros del veterano escritor y reportero castellano-manchego.

Especialmente llamativo resulta el chascarrillo que el propio ex director del CNI contó a Úbeda en una ocasión minutos más tarde de haber almorzado con Del Pozo: "Como ha salido en las noticias que van a operar al rey Juan Carlos, lo hemos llamado para preguntarle qué tal estaba. Le digo: «Te paso a Raúl». Y Raúl, en lugar de decirle «señor o «majestad», le dice: «Rey, buenas tardes!». El otro le cuenta sus operaciones, que le tienen que poner un stent o dos, y entonces Raúl salta: «Rey, con stent o sin stent, aquí lo importante es que funcione el ciruelo». Y yo oía las risas del otro, que se descojonaba. Eso no se lo dice al rey Juan Carlos nadie".

Otro día, según puede leerse en la página 121 de la biografía del columnista de El Mundo, "estaban juntos Raúl y Félix Sanz cuando el anterior jefe del Estado llamó al militar. Este le pasó el teléfono al periodista, quien saludo así al monarca: Majestad, viva la república... francesa".

Pero es que Del Pozo no solo tiene licencia para bromear de esa manera tan cercana y políticamente incorrecta con Juan Carlos I sino que puede permitirse el lujo de resumir de la manera más deslenguada a la vez que certera la trayectoria del monarca al frente de la jefatura del Estado español: 

"A mí me quiere mucho. El rey y yo somos los herederos de Juncal, el personaje de Paco Rabal. Es un rey trágico. Mató a su hermano y a sus dos padres: a don Juan, su padre verdadero, y a Franco. Tuvo una juventud espantosa. Le decían tonto en la Academia. Franco no le dejaba hablar por teléfono con su mujer. (...) Se convirtió en Mandela, en el referente más absoluto de la democracia española. Después, al final de su vida, como todos los Borbones y como todas las Borbonas, le dio por el folleteo, y ahí se perdió un poco. Pero hizo un gran servicio al país. Al final, ese golfo, ese hombre libre contagió a España y es el valedor de la democracia. Ha sido el mejor rey que hemos tenido". (Página 120).

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