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El terremoto político de Madrid tendrá consecuencias directas en Castilla-La Mancha

Carmen Picazo, en imagen de archivo Carmen Picazo, en imagen de archivo

La política española ha entrado en un periodo de gran inestabilidad y el futuro es imprevisible en estos momentos. A tenor de lo que viene sucediendo, da la sensación de que puede pasar cualquier cosa. El terremoto político de Murcia y Madrid, que ha llegado incluso a generar una crisis en el Gobierno de Pedro Sánchez con la salida del vicepresidente Pablo Iglesias, va a provocar todavía importantes cambios en el ruedo político nacional y todo dependerá del resultado de las elecciones autonómicas del 4 de mayo en la Comunidad madrileña. Serán unas elecciones decisivas que tendrán repercusión en toda España y que condicionarán el mapa político nacional y autonómico en los próximos meses. En algunos foros políticos no se descarta incluso un adelanto de las generales por parte de Sánchez.

De momento, la situación es convulsa y lo que pase a partir de ahora será decisivo en el futuro de la legislatura. La incidencia también se dejará nota en algún momento en Castilla-La Mancha. El tsunami político que vive España desde hace una semana ha dejado por ahora a Ciudadanos en una delicadísima situación que puede desembocar en una descomposición del partido que lidera Inés Arrimadas, con Carmen Picazo al frente en Castilla-La Mancha. A pesar del "ruido de sables" de este miércoles en el Ayuntamiento de Albacete, no parece que vayan a correr peligro por ahora los pactos que el PSOE y Ciudadanos tienen en la comunidad castellano-manchega, especialmente importantes en el caso albaceteño, en el Ayuntamiento de Ciudad Real y en algunas diputaciones provinciales, pero a medida que se vaya acercando la cita electoral de las autonómicas de 2023 esta situación puede variar y el juego de fuerzas puede alterarse. Ya se verá, aunque de momento las Alcaldías y otros puestos de relevancia regional parece garantizados con el acuerdo sellado en su día entre el líder socialista y presidente de la Junta, Emiliano García-Page, y Carmen Picazo, y ello pese a los extraños movimientos iniciados ayer mismo en Albacete. Lógicamente, esta situación puede cambiar a medida que pase la legislatura y se acerquen las próximas elecciones, con un tablero político absolutamente voluble, como estamos viendo. 

Insistimos en la importancia del resultado del 4 de mayo en Madrid porque esta será una clave de lo que pase después en la política española y en algunas autonomías. Parece claro, con los datos que manejamos hoy, que la actual composición del Parlamento castellano-manchego, con una mayoría absoluta del PSOE con 19 escaños, frente a los 10 del PP y los 4 de Ciudadanos, no se parecerá lo más mínimo a lo que pase en los comicios de mayo de 2023: de ahí saldrán unas Cortes regionales muy diferentes y un cambio de fuerzas significativo. En este sentido, dos partidos políticos serán previsiblemente los más afectados por los cambios: Ciudadanos y Vox. El primero a la baja, el segundo al alza. Es previsible incluso, a tenor de lo que se está viviendo en la política española en este marzo de 2021, que Ciudadanos pueda desaparecer de la Cámara autonómica y su espacio lo ocupe Vox, incluso con mayor representación, aunque habrá que ver cómo llega cada partido a esa fecha y la situación que para entonces atraviesen también el PSOE de Page y el PP de Paco Núñez. No será lo mismo para ninguno de los dos grandes partidos si en la Comunidad de Madrid gobierna Isabel Díaz-Ayuso o, si, por el contrario, el presidente es Ángel Gabilondo.

En todo caso, la convulsión de estos idus de marzo va a repercutir sensiblemente en toda España y el mapa político que salga de toda esta crisis puede cambiar sustancialmente. La relación actual de fuerzas ya no es estable y el ruedo ibérico puede dar un vuelco en cualquier momento. Sólo hace una semana que el terremoto se inició en Murcia y el panorama a día de hoy ya no se parece en nada al anterior, así que cualquier cosa puede pasar. El momento político, en plena pandemia, es convulso y lamentable, pero eso es lo que tenemos.

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