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Nuevo mazazo personal para Page en uno de los peores años de su vida

Este miércoles ha muerto uno de los políticos más representativos de la historia de nuestra comunidad autónoma, el expresidente de las Cortes regionales Jesús Gregorio Fernández Vaquero. Con su fallecimiento se cierra el capítulo de una generación de políticos castellano-manchegos con una gran vocación por el servicio público, trabajadores infatigables que hicieron de la moderación una enseña de su actividad, personalidades con carisma y capacidad para la negociación, más dados a las bambalinas que a los focos, leales servidores de sus respectivos partidos y poco amigos del populismo y los extremos.

Vaquero era de los que sabían todo lo que pasaba en la región y no contaba nada, excepto a quien correspondiera en su momento. Fue testigo y partícipe de algunos de los episodios más importantes ocurridos en Castilla-La Mancha en las últimas décadas, así como de los encuentros y desencuentros en las filas del PSOE a nivel regional y nacional. Gozaba de una inmensa experiencia y sabiduría política, aunque intentara dar otra impresión, y conocía secretos inconfesables de propios y extraños que se perderán con él para siempre.

El expresidente de las Cortes ha sido uno de los apoyos fundamentales en la carrera política del actual presidente regional, Emiliano García-Page. No solo les unía la política. Había por medio una profunda amistad que maduró con el tiempo y mantuvieron durante más de treinta años. Por eso, y aunque sabía la gravedad extrema de la situación, Page se conmocionó ayer en Albacete cuando le comunicaron el fallecimiento de Vaquero, al que definió como "un inmenso e insustituible amigo".

En la carta de Page que ayer publicó EL DIGITAL CLM y que hoy permanece en nuestra sección de Opinión, el presidente castellano-manchego se despide públicamente de quien "practicaba la amistad y la política en tiempos en que ambas actividades tienen escaso reconocimiento y por tanto debieran ser más apreciadas; porque las dos se refieren a unir personas y desarrollar proyectos comunes". Dice Page que la vida profesional y personal de Vaquero estaba "ligada a Toledo, a Castilla-La Mancha y al Partido Socialista Obrero Español, que son también para mí los tres referentes esenciales". Pero también estaba ligada al propio Page, con él y por él durante años. Se puede decir que ha muerto con las botas puestas luchando por estas cuatro causas.

Page ha elevado a Vaquero al altar de la gloria socialista en el que habita Rubalcaba y nos ha enseñado la semejanza que había entre ambos. "Hasta siempre Jesús, nunca te irás de nuestro corazón ni de nuestro pensamiento", concluye su carta.

Al presidente castellano-manchego se le han acumulado las desgracias en el año en el que no solo ha tenido que gestionar la peor crisis sanitaria que hemos conocido las actuales generaciones, con miles de paisanos muertos y contagiados por el coronavirus, sino que también ha sufrido su particular crisis matrimonial y la triste pérdida de su madre. Y ahora se le va uno de sus mejores amigos y compañeros. Un año horrible.

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