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Tiempos difíciles y de tribulaciones para Paco Núñez y Carmen Picazo

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Son tiempos difíciles para los partidos del centro derecha en España. Su proceso de creciente división, convenientemente alentado por los partidos de izquierda que forman el Gobierno central, y el contundente paso atrás experimentado en las elecciones autonómicas de Cataluña por el Partido Popular y Ciudadanos están incrementando el desconcierto y las dudas en ambas formaciones políticas, que intentan controlar su rumbo sin saber muy bien hacia dónde van. Pablo Casado e Inés Arrimadas, líderes nacionales del PP y Cs, han acusado el revés que están sufriendo y viven estos días a caballo entre la crisis interna y la sensación de que deben tomar decisiones importantes para evitar desplomes políticos en otras comunidades y, sobre todo, en el escenario público nacional, en el que ahora mismo están abiertamente muy tocados y con Vox en fase creciente. En una especie de huida hacia adelante, Casado ha entrado como elefante en cacharrería anunciando el abandono de la sede nacional, mientras Arrimadas está siendo presionada internamente para mover ficha y provocar cambios en su equipo. Una crisis que ya veremos cómo termina.

En este contexto de dificultad interna, y frente a un PSOE fuerte que observa además el abismo en el que se está hundiendo Podemos por la vía izquierda del Gobierno, tanto el PP como Cs deben fortalecerse con urgencia y reconducir su imagen y su discurso para presentarse ante la opinión pública como una alternativa real a Pedro Sánchez. Y si lo hacen unidos en una sola plataforma política, algo que no se descarta en algunos medios, probablemente todavía sean mayores sus posibilidades de recomposición. La situación de debilidad interna está afectando, obviamente, a ambos partidos en Castilla-La Mancha, muy lejos ahora mismo de convertirse en una alternativa real al PSOE de Emiliano García-Page, un PSOE que, pese a las dificultades sufridas en algún momento para afrontar la gestión de la pandemia, parece claramente hegemónico en la región sin que se vislumbre la posibilidad real de una mayoría diferente a la suya en las Cortes castellano-manchegas.

Tanto Paco Núñez como Carmen Picazo, líderes respectivamente del PP y Ciudadanos en Castilla-La Mancha, tendrán que analizar en profundidad lo que está ocurriendo en sus partidos y prever sus consecuencias en la región, que pueden ser importantes en las próximas elecciones autonómicas dentro de algo más de dos años. A Núñez y Picazo les toca hacer una revisión general de sus posiciones políticas en Castilla-La Mancha y mirar tanto a la izquierda, el PSOE, como a la derecha, Vox, para tomar decisiones que fortalezcan a sus partidos y les conceda alguna posibilidad real de llegar al poder en la Junta de Comunidades, sin apriorismos y con mentalidad abierta. Especialmente complicada se presenta esta tarea para el líder de la oposición, Paco Núñez, ya que en sus manos está la responsabilidad de tomar la iniciativa y asumir la dificilísima misión de convertir al PP en una alternativa real al poder socialista en Castilla-La Mancha. Si Núñez y Picazo lo fían todo al desgaste de la pandemia del covid y no ven la realidad que tienen delante de sus partidos, si no se adelantan a las circunstancias, tal vez su posición de actores secundarios no pueda mejorar. 

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