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Cuchillero CUCHILLERO

¿Albacete, palimpsesto?

17 mayo, 2017 00:00

Y otra vez volvemos a escribir sobre lo que más nos duele: la falta de querencia por la ciudad, por Albacete.  Ese apreciado espacio que “usamos” temporalmente durante 60 u 80 años y que dejamos… para su aprovechamiento y disfrute, a los que vienen detrás. Es un alquiler transitorio, de apenas unas décadas. Y que después… seamos príncipes o alcaldes, barrenderos o profesores, mujeres u hombres, dejaremos de peregrinar por sus venas, en ese cuerpo de piedras, hojas, costumbres, olores, paisajes humanos, tradiciones, rincones arquitectónicos con siglos…. o novísimas estructuras.

Al firmar ese “contrato” con la morada que habitaremos… (aquella foto en blanco y negro, deambulando infantes por el Parque de Abelardo Sánchez, con los jovencísimos padres) en una de sus cláusulas leo el capítulo de la obligación de “CONSERVAR”. Ya te digo, responsable yo, tú, él… Cada uno en su nivel y con su responsabilidad de preservar, salvaguardar, amparar los viejos y siempre actuales y bellos edificios. Arrugados surcos de arte, en fachadas o rostros que  imploran como ancianos alargar su existencia. El Museo de la Cuchillería ocupa un edificio de más de 100 años, lo habita y lo revive. Un espacio bellísimo, mestizaje de neos arquitectónicos… ecléctico y modernista, obra del arquitecto Daniel Rubio, un cofre en la “mesa” de la plaza de la Catedral. Un edificio centenario y…  desde su rehabilitación en 2004,  un mozalbete de trece años.

La arquitectura alberga el contenido espiritual de las ciudades… por lo que podríamos continuar con el repetido pensamiento del alcalde Manuel Pérez Castell, cuando decía que Albacete tiene “alma”. Además  “una ciudad sin viejos edificios vivos es como un hombre sin memoria” escribía el profesor R.P. Gabriel Guarda, refiriéndose a la desaparición del patrimonio urbano arquitectónico histórico-artístico…

El cuidado de la “casa de todos”, de esa familia llamada albaceteños, de su uso y restauración es comparable a la veneración que debemos a los mayores. En ambos casos la palabra HISTORIA queda tatuada en sus paredes o facciones… Algunos responsables eligen la desidia desmemoriada, arrojando las edificaciones a la indefensión, a los excrementos de las palomas, al desamparo… Otros dirigentes en cambio restauran, revitalizan, como en el caso ya dicho del Museo de la Cuchillería, o la bellísima Biblioteca Municipal en los viejos/nuevos Depósitos del Sol, o la Posada del Rosario, o el Teatro-Circo. Hay mas, allí donde habitan la idiosincrasia, el temperamento y pulso de Albacete.  Allí donde ya ancianos enseñaremos a los nietos que hubo un ayuntamiento donde ahora se cobijan exposiciones… o por tuberías mayestáticas circuló el agua donde ahora…, ah, no… todavía el Depósito de la Fiesta del Árbol es un esqueleto inanimado… hueco, sin gente, sin vida.

Los bastones de mando han de moverse para hacer los edificios inmortales, no dejarlos agonizar. Concebir el homenaje de no hacerlos desaparecer, que su existencia nos dé la oportunidad de seguir aprendiendo de ellos. Se trata estimado ciudadano, de no hacer una ciudad dispersa, homogénea, impersonal, inconexa, fría, no una ciudad grande… sino una gran ciudad, conformada a base de considerar la contribución de cada generación. ¿Y cuál es tu aportación, TÚ QUE MANDAS?

No debemos ser una ciudad sin historia, nos debe importar lo que sucedió, sucede y sucederá en ella… Aunque seamos responsables del ahora, lo somos más del mañana. Los últimos alcaldes y concejales franquistas nos dejaron sin ese “alma” al arrancarnos de nuestro presente y futuro el bellísimo Banco Central del Altozano. ¿Quién firmó romper las fotos del álbum de los abuelos…?  Que diga por qué.  Hace unos días supe que el Pasaje de Lodares tuvo licencia municipal para demolerse. ¡Qué sería Albacete sin ese centro comercial de principios de siglo! Gracias a quien estiró la arruga del Pasaje y lo vivificó.

Edificios sin memoria, construcciones sin vestigios, construcciones que no dejaran vestigios en la memoria de sus habitantes… Hagamos de la arquitectura y urbanismo contigüidad, en un nexo orgánico desde la anterior generación,  a la que nos suceda,  bisagra engrasada de cultura.

La antigua comisaría de la Policia Nacional, cumple 10 años cerrada. Recaen sobre ella muchas promesas y ninguna certeza. Y el silo del SENPA, en la salida de la Crta. de Casas Ibañez, una inmensa, fuerte y hueca caja de hormigón, que en otras ciudades alberga salas de exposiciones. Y los antiguos cines Goya y Carlos III en el centro del Barrio del Ensanche, por mudos se nos olvida su existencia, su coste y sus posibilidades. Y el antiguo banco de España en pleno Altozano… Y saben que tenemos colindante al Este, en la salida de la Crta. de Ayora, un casi pinar encorsetado en alambrada,  tan grande como el Parque Abelardo Sánchez, parcela que fue del antiguo Hospital de las enfermedades del tórax, derruido hace 20 años.  Y… y seguiré contando.

Como decía más arriba, para que exista contigüidad desde el pasado, antes existió fortaleza (para crear los edificios) y ahora, en el presente, debe existir convencimiento de su permanencia. Y todo este dilatado preámbulo es para exigir lealtad, lealtad con los que nos antecedieron. No derruyamos, no dejemos caer, no raspemos el plano de Albacete.

Cuando los pergaminos antiguos eran raspados para sobrescribir en ellos, se creaban los palimpsestos, más económicos que confeccionar nuevos… pero hacían desaparecer el viejo texto griego o romano, sobrescribiendo en lenguas romances, desvaneciéndose los escritos clásicos.

Habrá que dar uso a los viejos edificios, alguno de ellos cerrado por indolencia o negligencia no podrá aguantar más.  No los raspemos para siempre.

Decide, implícate, o explícales a tus hijos por qué los dejaste sin memoria.