El Alcaná

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Javier Ruiz

El Atleti de Aviación y los moros de la Legión

El Aleti ha vuelto a ganar la Liga y con él regresan las esencias de un final agónico, el olor a callos en Cascorro, las pajarerías de la Cava y el sufrimiento porque sí. Los colchoneros son más “¡uy!” que gol, más esquina que avenida, más metropolitano que Castellana. En la derrota se conocen a las personas, pero también en las victorias. Y la del Aleti es siempre pírrica, invertida, de soslayo. Sabina plasmó como nadie los motivos de un sentimiento y poco más hay que añadir. El Madrid es Colón y Cortés, mientras que el Aleti son Lezo, Churruca y Gravina. Dos derrotas por cada victoria y un sufrimiento.

Los orígenes del Atlético de Madrid se remontan a aquellos bilbaínos que vinieron a la capital de España y querían dar cuatro patadas, oye, al balón que trajeron de la ría. Al principio, adoptaron el propio nombre de los leones; hay quien dice incluso que no fue en Madrid, sino Salamanca. Y al final, en la guerra fueron de Aviación, hasta que años más tarde pasaron a llamarse como hoy lo conocemos. Franco era del Madrid, pero el Aleti también lo rondó. El general venía de África y no hacía distinción.

Los chavales que llegaron a Ceuta lo hicieron convencidos de que Ronaldo jugaba un partido allá. Se equivocaron y los mintieron, como hacen los sátrapas, sin escrúpulos, sin miramientos. Elvira Lindo ha descrito mejor que nadie el acontecer del bebé sobre el agua. Un bebé invasor, pálido en la hipotermia. Así es imposible contener nada ni repeler nada. Sánchez habrá dejado el 2050 para más Largo Caballero. Regreso al futuro y bautismo de fuego.

La actuación del Gobierno ha sido buena y efectiva, aunque como el Aleti, por los pelos. Biden está con el moro y deja hacer. Mohamed cierra la puerta por Francia hasta nueva ocasión y Pedro no viste chilaba. Ya solo por eso, hay que dar gracias a Alá. El Rey Viejo se deshoja en Emiratos mientras nadie lo llama ni se rebaja. Majestad, un poquito de por favor. No le sentaremos en el banquillo y fue todo un malentendido de Iglesias, ya sabe usted, Señor. El hijo permanece a la espera y piensa en qué hora. Los catalanes aprietan al norte y los moros al sur. Franco se hizo amigos suyos y se quitó de problemas.

Los moros de la Legión son los africanistas que ganaron la guerra y a los que Franco guardó respeto hasta la muerte. Fue en la agonía cuando trapacearon y se hicieron con el Sáhara. La historia de España en Marruecos durante casi los dos últimos siglos es la derrota y la alpargata. La alpargata que calzaban nuestras tropas; la derrota del Rif, Alhucemas, Annual, de la que ahora se cumplen cien años. Esta provocaría a la larga la dictadura de Primo de Rivera y el ascenso en el 27 de Franco como general más joven de Europa. Fue el que pacificó la línea y conservó Ceuta y Melilla. Millán Astray creó la Legión y el Novio de la Muerte se acostó con Celia Gámez. Hoy la Legión es orgullo de un Ejército que nos ha hecho llorar en las aguas de la indecencia.

Los niños de Ceuta volverán a Marruecos y jugarán partidos en Castillejo con las tropas del sultán. Sánchez, aunque se crea fuerte, es más débil que nunca y debe aprender la filosofía del Cholo. Partido a partido y dejarse de gilipolleces hasta 2050. La gente muere de hambre y no llega a fin de mes; como para mirar más allá del calendario. Pentecostés desciende este año en forma de negro subsahariano. 

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