El Comentario

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Alberto González

Gabilondo: otra forma de hacer política

Alberto González Alberto González

La Comunidad de Madrid está en plena ebullición electoral y la confrontación por conseguir una buena posición en la Asamblea de la Comunidad es de máxima tensión, tensión que ha aumentado con la dichosa pandemia pero que ya venía de antes y que no se ha rebajado nada. Será una campaña a cara de perro, en la que los choques entre Iglesias y Ayuso están servidos, sin olvidar a Vox, y entre todo este maremágnum nos encontramos con alguien muy distinto en la forma de hacer política, con propuestas coherentes, razonables para los madrileños y expuestas en un tono fuera de todo tipo de insultos y de una crispación innecesaria.

Gabilondo es la persona adecuada, capaz de hacer esa política coherente, es de los políticos que ya no se encuentran o de los que apenas quedan, alejado de la camorra, del enfrentamiento del y tú más, y haciendo un discurso que ataca los problemas reales de los madrileños, proponiendo soluciones reales y huyendo de populismos y de soluciones demagógicas.

Gabilondo tiene una situación complicada porque parece que lo que hoy día prima y gusta es el enfrentamiento, también la ha tenido estos dos años en la oposición, aunque no ha estado parado, ha hecho una oposición de propuestas alternativas tratando de mejorar las del gobierno de Ayuso; lo único que ha ocurrido es que no ha entrado en ese terreno embarrado y no ha tenido la visibilidad necesaria, pero eso no quiere decir que el “soso” no haya hecho su trabajo, simplemente ha actuado como procede hacerlo en la oposición.

La forma de hacer política de Gabilondo no es la del político al uso que se lleva ahora, de la bronca, del insulto, de quien más miente, de los bulos… no, Gabilondo es de los políticos que ya no quedan, de los que empeñan su palabra, de los que se cree lo que dice porque así lo siente y está convencido, porque sus ideales son firmes, bien anclados en el pensamiento, trabajados y bañados de realidad, no son ocurrencias del momento, ni fruto de un día o de un calentón.

Castilla-La Mancha comunidad limítrofe con Madrid y en algún tiempo “hermana” (de aquella Castilla La Nueva) ganaría mucho con un presidente como Gabilondo, y más con el seguro entendimiento con Page ya que ambos tienen capacidad de diálogo, y mucho de que hablar y negociar para el beneficio de ambas comunidades, porque son muchas cosas las que tenemos en común, y los desplazamientos  entre las dos por diversas circunstancias son a diario y sirven para el enriquecimiento económico y social de la una y la otra.

Gabilondo puede dar a Madrid como presidente mucho juego, puede normalizar las buenas relaciones en la comunidad, con el gobierno central y con las demás comunidades. y dar mayor prosperidad a una comunidad de por si la más rica de España.

Gabilondo, un hombre tranquilo, que no es soso, que tiene la cabeza bien amueblada, que sabe muy bien lo que quiere hacer con la Comunidad de Madrid, y que en definitiva, tiene el perfil adecuado para saber que nadie debe de quedarse atrás, que hay que ayudar a todos, empresarios, PYMES, autónomos, hostelería, dotando de medios a la sanidad, a la educación… pero haciéndolo de verdad, poniendo sobre la mesa dinero contante y sonante con ayudas directas a la vez que todo esto se compagina con la salud como primer objetivo.

Gabilondo con S de “Soso”, de Sensato, de Sencillo, de Sereno, de Sobrio, de Sincero, es el PRESIDENTE que necesita la Comunidad de Madrid para el presente y el futuro.

La próxima presidencia de la Comunidad de Madrid se escribe con G de Gabilondo.

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