El Comentario

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Jesús Romero Guillén

Historia que hay detrás de los smartphone. Móviles contaminantes

Jesús Romero Jesús Romero

Hace aproximadamente un año, y de alguna manera en esto la Humanidad parece que se niega a aprender de las malas experiencias ha cambiado demasiado, vivimos con preocupación y angustia la cuestión de Venezuela por el régimen dictatorial de Maduro y sus todopoderosos militares. Uno de los países con más riquezas del mundo y a la vez más pobres, en febrero de 2019 se estima que un 10% la población tuvo que escapar del país en búsqueda de lo esencial: el alimento. Este flujo migratorio se ha orientado principalmente hacia Colombia, Estado que agradecido por la ayuda que el país carioca prestó en otros tiempos, está dispuesto a abrir sus fronteras. Pero este caso no es excepcional, me estoy refiriendo a el de un territorio muy rico en materias primas donde la población vive situaciones de explotación, abusos y extremada pobreza debido a la tiranía de sus dirigentes, responsables públicos y a los Estados que comercialmente han alimentado clásicamente estas injusticias, en su propio beneficio.

Quiero en este capítulo destacar la situación que lleva viviendo el Congo a causa de la guerra del coltán, también conocido como el nuevo diamante de sangre africano, dónde 14 años después de un supuesto acuerdo de paz la lucha por el control de los recursos naturales continúa causando víctimas. Se calcula que entre  5 a 6 millones de personas murieron durante esta guerra que tuvo lugar entre 1998 y 2003. Para los expertos, la guerra que ha causado más víctimas desde la 2ª GM.

Antes de exponer este serio problema de la geopolítica que ha vertido demasiada tinta y sangre recordamos que la independencia del Congo, el antiguo Zaire, tuvo lugar el 30 de junio de 1960 después de 75 años de colonialismo, primero bajo los intereses del rey Leopoldo II, y más adelante otros reyes de Bélgica. Como dijo Patrice Lumumba, primer ministro del primer gobierno democrático del Congo, lograrla fue una lucha de lágrimas, fuego y sangre, en uno de los discursos más célebres del siglo XX. Una arenga que antes que ayudar a reconciliar al país entre ellos mismos con el exterior, lo que hizo fue agitar los ánimos de un pueblo expoliado por el colonialismo y por el capitalismo, que se apropiaron durante décadas de sus riquezas naturales: marfil, caucho, cobalto, diamantes, uranio (de ahí procedía el de la bomba atómica de Hirosima).

Pero Lumumba también predijo el futuro del país, anunciando que el pueblo pasaría a manos de otro tirano y así fue. Durante tres décadas en manos del dictador Mobutu, que lideró una atroz cleptocracia. Finalmente, en 1998 el presidente Kabila los llevaría a una sangrienta guerra civil que desangró el país con millones de víctimas.

Empresas del mundo occidental tienen sus intereses volcados en esta región de África. Se dice que existe un hilo conductor entre nuestros móviles actuales y ordenadores y lo que sucede aquí, donde se producen parte de los minerales que utilizamos en la mayoría de los sistemas electrónicos de nuestra casa y despachos. Esta zona es de los suelos más ricos del mundo en cuanto a riquezas naturales: coltán, niobio, casiterita, estaño, diamantes, oro, minerales radiactivos, o elementos como el uranio, torio y radio.

 El coltán es un mineral bastante escaso en la naturaleza y debido a sus interesantes aplicaciones es utilizado en casi la totalidad de los dispositivos electrónicos. Pero el valor del coltán está en el porcentaje de tantalio, que es realmente lo que tiene valor, y este oscila entre el 10% y el 60%. Otro componente importante es la colmenita. El tantalio goza de una alta eficiencia volumétrica, que permite reducir el tamaño de los condensadores de los equipos electrónicos, a lo que suma una alta fiabilidad y estabilidad en un amplio espectro de temperatura (-50ºC a +25ºC). Muy útil para en la fabricación de resistencias de elevada potencia. En un Smartphone las ventajas son múltiples: reduce el tamaño de las baterías, elaboración de cámaras más finas y pequeñas, es altamente conductor, y protege el microprocesador.

Hoy sabemos que el 37% de los españoles cambia de móvil más de una vez al año, y que es un elemento altamente contaminante desde su fabricación hasta que se convierte en material desechable, sobre todo si no se actúa correctamente con este producto al finalizar su vida útil. Actualmente se generan casi 50 millones de toneladas de basura electrónica al año, de los cuales se recicla formalmente el 20%. Se ha calculado que una persona en el mundo avanzado genera a lo largo de su vida una tonelada de basura electrónica (el peso de un elefante). Los Smartphone y los centros de control de datos son los responsables del 14% de la huella ecológica en nuestros días. Lo que significa aproximadamente la mitad del a huella ocasionada por el transporte (cercano al 30% del impacto ecológico).

Si nos preguntamos por qué su presencia (móviles) es tan dañina: (1) hay demasiados en el planeta, se calcula unos 7.000 millones de móviles; (2) para la obtención de las materias primas necesarias el impacto ecológico es muy fuerte, aproximadamente se consumen 44 kg de recursos naturales por dispositivo fabricado y unos 14 litros de agua; (3) son necesarios coltán-tantalio, oro, tungsteno, decenas de elementos químicos en su elaboración, y 16 de los 17 metales conocidos como “tierras raras”.  Ya he destacado que el interés del coltán se centra en el porcentaje de tantalio y colmenita, especialmente del primero que permite miniaturizar los distintos elementos de los dispositivos móviles. 

¿Qué podemos hacer entonces?, lo primero un consumo responsable, plantearnos si verdaderamente nos hace falta un smartphone nuevo. Podemos comprar un dispositivo de segunda mano (se ha constatado un crecimiento anual del mercado de segunda mano, aproximadamente del 22%). Llegado el momento debemos reciclar el móvil, se estima que sólo en el 21% se lleva a un punto limpio o se deja en las empresas o tiendas para ser reciclados. Finalmente sería muy recomendable elegir dispositivos fabricados con criterios medioambientales, y a ser posible con componentes recambiables. Teléfonos reacondicionados, modulares, móviles fabricados  con materiales reciclables o los teléfonos ecológicos (pueden cargarse con energías alternativas o bien han sido fabricados con materiales reciclables, o las dos). Y a ser posible, en su fabricación no deben haber utilizado ninguna sustancia contaminante o tóxica que afecte al medioambiente. Phonebloks y Fairphone  son las alternativas más ecológicas.

Se ha establecido una guía que clasifica los móviles según el impacto ambiental; esta guía -para una electrónica más ecológica- publicada por Greenpeace en 2017 posiciona a Apple y a Fairphone en los primeros lugares del ranking. Desde luego Fairphone será la primera opción para un consumidor “responsable”; esta marca se compromete abiertamente con las cuestiones medioambientales. Y es en el ámbito de los derechos laborales donde el compromiso de la marca de la “manzana mordida” se posiciona mejor.

Blakberry y Nokia están bien posicionados, especialmente la marca canadiense se encuentra justo por debajo de Fairphone. Un paso por detrás se encuentran marcas como Samsung o Huawei. La primera no destaca precisamente por su compromiso social, ni ecológico, aunque parece que empieza a “ponerse las pilas”. Y la marca china guarda silencio en muchos ámbitos y no parece comprometerse demasiado en cuestiones éticas, ni en un enfoque responsable.

En los países donde se consume o son dependientes del coltán han empezado a legislar este mercado. Lo hizo Obama el primero (“la ley Obama”), mediante la cual requiere a las empresas que comercializan con este mineral que investiguen a las correspondientes cadenas de producción para que no haya explotación infantil, control en manos de rebeldes… Aunque este control ha supuesto que determinadas empresas tecnológicas dejen de comprar a estas minas y acudan a otras sin estos controles. Las minas verdes serían supuestamente aquellas teóricamente libres de conflicto, y en ellas el precio del coltán es más elevado; aquí, 1 kilogramo cuesta unos 25 dólares, mientras que en una mina roja 3 dólares. En cualquier caso mucho más barato que en otros países donde se multiplica por 30. El beneficio existente de este mercado es elevadísimo y debería revertir en la sociedad mejorando las condiciones de salud y vivienda. El salario de estos trabajadores, unos 15-20 dólares por semana.

Entre las empresas con intereses en la región se encuentra la American Mineral Fields del expresidente estadounidense George H. W. Bush.

Estas tierras ricas son una maldición para esta población esclavizada por la codicia de la gente y por los conflictos geopolíticos. La explotación del coltán ha ayudado a financiar a varios diferentes de la Segunda Guerra del Congo, un conflicto que ha sumado hasta cerca de 6 millones de fallecidos. Los grupos rebeldes intentan conquistar estos territorios, convirtiéndose la población en un objetivo, ya que al desplazarlos de esos lugares tienen el terreno libre.

Es una cuestión muy compleja, millones de personas se ganan la vida con las minas y cerrarlas abocaría a esta región del planeta a la pobreza. La actividad es artesanal, no industrial y muchas veces son los niños y adolescentes los que llevan a cabo este trabajo. Se debe certificar de dónde proviene el material, como se hizo para acabar con los llamados diamantes de sangre, y evitar la explotación inhumana de estos recursos.

Por lo anterior se está recomendando a los compradores internacionales que eviten el coltán de la región del Congo que no reúna los requisitos de seguridad, para así acabar con el contrabando ilegal que sigue financiando las guerrillas en regiones de Centroáfrica.

Manos Unidas ha llamado la atención sobre una historia de sangre oculta detrás de nuestros teléfonos móviles, además denuncia estos abusos sociales y las agresiones medioambientales (deforestaciones masivas) cometidos en el proceso de fabricación de estos dispositivos. No olvidemos que si queremos frenar el  calentamiento global es necesario que su selva y la de otros continentes sobreviva.

 Hace un siglo un escritor polaco de habla inglesa (Joseph Conrad) escribió una novela, “El corazón de las tinieblas” donde describe con total acierto además de estos abusos por parte de los europeos, supuestos individuos cultos y desarrollados, esa mirada occidental que cree que todo el Congo es tribal, primitivo y exótico. Principios, por otra parte que fueron una fuerte inspiración para la eclosión y el desarrollo durante el floreciente y rompedor periodo de la Vanguardias de primeros del siglo XX. Europa y Occidente dejó de ser lo único (deja de despreciar a lo extraño o extranjero), mira al primitivismo africano (máscaras y figuritas africanas…), y abre las puertas de la plástica, escritura, y el saber a Oriente.

Lo que es indudable es que este vasto territorio de África, que ocupó un lugar en la geopolítica mundial –con un territorio 5 veces el tamaño de España-, resultó fundamental en el devenir del siglo XX; uno de los actores de la Guerra Fría y hoy vive bajo la inestabilidad política, la pandemia ocasionada por el SARS-Cov.2, y el horror del ébola, una permanente espada de Damocles.

Jesús Romero. Médico

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