El Comentario

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Jesús Romero Guillén

El inmenso océano que hubo en Marte. Perseverance, una nueva misión a  Marte en busca de signos de vida. Conversaciones con Carlos Briones

Jesús Romero Jesús Romero

El inmenso océano que hubo en Marte, conversaciones con Carlos Briones Llorente, doctor en ciencias químicas  bioquímico científico titular del  CSIC en el Departamento de Evolución Molecular del Centro de Astrobiología.

En los últimos días de febrero de este año un tanto loco, ha llegado una nueva misión a Marte (cráter Jezero) en busca de signos de vida. Perseverance, la mayor misión al planeta rojo de la historia. De los mundos oceánicos del espacio, Marte es uno de los objetivos por el que la comunidad científica ha mostrado mayor interés. Prueba de ello son las múltiples expediciones con este destino que han instalado en este desértico planeta una generación de rover adaptados no tripulados. Y España con la valiosa aportación de sus investigadores mediante la Estación medioambiental a esta misión, se ha posicionado como una potencia principal en las Redes Metereológicas.

Los científicos espaciales sienten una verdadera fascinación por Marte, es el planeta del Sistema Solar que ha sido visitado por más misiones.

La misión Viking a finales de los años setenta, fue la primera en posarse en otro planeta distinto a la luna, y años más tarde el róver Mars Sojourner aterrizó nuevamente en el planeta rojo, proporcionando observaciones asombrosas que impulsaron otras nuevas misiones: la Spirit, La Opportunity, o la Curiosity.

Los rovers marcianos evolucionan sin cesar, así Opportunity y Spirit pertenecen a una primera generación ligera de móviles con un peso de 180 kilos, una longitud de metro y medio y alimentados por paneles solares. Sus sucesores, el Curiosity, pesa casi una tonelada y su motor está alimentado con plutonio, y el rover Percy supera la tonelada y más de 3 metros de longitud.

ROVER MARS, su misión correspondiente aprovechó la ventana de lanzamiento entre el 17 de junio al 7 de agosto de 2020 -periodo óptimo-, y acertaron en los pronósticos y para febrero se la misión Perseverance alcanzó suelo marciano. En los próximos días el rover iniciará su recorrido y su helicóptero sobrevolará la atmósfera; ambos estarán operativos.  Havard Grip de la NASA, es el piloto principal del helicóptero Ingenuity, el primero que intentará volar en otro planeta. Considerado una maravilla de la ingeniería, Ingenio, de ahí su nombre. El nombre fue propuesto por una estudiante, y es como un pájaro ligero que apenas pesa 1,8 kilos, y viajará acoplado al vientre del flamante rover Perseverance, destinado a buscar vida en el planeta rojo.

- La misión de la AGENCIA EUROPEA – EXOMARS amerizará un mes más tarde y pondrá en marcha su rover propio que va a trabajar próximo al anterior. En concreto se han repartido las tierras o espacios a explorar. El estudio del cráter Jezero corresponde a la NASA, mientras el rover de la AEE se ubicará en Oxia Planum.

¿Hubo en marte un inmenso océano? Está demostrado que en el pasado del planeta había un inmenso océano que ocupaba el hemisferio norte del planeta. Un océano muy parecido a los océanos de nuestro planeta, ese punto azul pálido que denominó el científico y divulgador Carl Sagan. Hace entre 4.000 y 3.500 millones de años, coincidiendo con la época en la que en nuestro planeta se estaban produciendo las reacciones químicas que dieron lugar a las primeras formas de vida (primitiva), células procariotas, en el hemisfeferio norte marciano había un gran océano con sal muy parecido al que aquí disfrutamos, con olas que llegaban a la costa, islas, temporales, llovería, habría rayos y tormentas…, lo mismo que en nuestro planeta.

Las olas y mareas tienen mucho que ver con los satélites, ¿Marte tiene satélites? Si dos pequeños, Fobos y Deymos, pero nada que ver con la Luna en cuanto al tamaño. De hecho se piensa que se tratan de dos asteroides que se quedaron atrapados en el campo magnético (mínimo) de Marte, y orbitan alrededor de éste. Es improbable que produzcan un movimiento de mareas, por tanto no es lógico pensar que se produjera la oscilación (altura) característica entre la pleamar y la bajamar. Más o menos permanecería a la misma altura, aunque agitadas por los vientos.

¿Habría en ese océano peces, o alguna forma de vida? Probablemente no, en esa época tan temprana como mucho habría bacterias en ese medio, lo mismo que en ese periodo habitaba  nuestro planeta, microorganismos. Pero nada indica que se diera el paso a formas de vida más complejas pluricelulares, que en su evolución dieran lugar a peces… o formas superiores como los cefalópodos.

¿Dónde fue a parar ese agua? Es necesario partir de que Marte es mucho más pequeño que la Tierra, aproximadamente la mitad. Dado que el núcleo de la Tierra el hierro y el níquel fundido en estado líquido se mueve, éste genera un campo magnético. En el caso de Marte este núcleo quedó solidificado, y al carecer de estos metales en movimiento el campo magnético no existió o desapareció: dejo de funcionar como una dinamo. Al carecer de CM la radiación solar entra sin apantallar, con toda su fuerza e intensidad. Eso hizo que poco a poco toda su agua se fuera evaporando y perdiendo la atmosfera marciana, hasta que en nuestros días es de solo 1 por ciento de la de la Tierra. Resumiendo, en un planeta pequeño con mucho menos gravedad y sin una atmósfera que empuja esa agua hacia su planeta (no retiene el agua). El resultado fue que poco a poco esa agua se fuera perdiendo; asumimos que hace 3.000 millones de años se perdió todo el agua de Marte, dando lugar a ese aspecto desértico frio y seco y sin atisbo de agua, que ahora podemos observar gracias a las imágenes aportadas por los rover. Sin embargo asumimos que en el subsuelo de Marte, bajo la superficie si puede haber agua todavía.

¿Podemos establecer un paralelismo con lo que podría suceder en la Tierra en un futuro? La Tierra, como sí que mantiene el campo magnético y la atmósfera no es previsible que pierda el agua. Durante la historia de la Tierra el agua nos acompañará con sus maravillosos ciclos hidrológicos de precipitaciones y evaporaciones, que permite que la vida continúe floreciendo, así como sus maravillosos ríos y cascadas nos seguirán sorprendiendo. El agua desaparecerá cuando dentro de 5.000 millones de años el Sol irá creciendo y alcanzará a ser una estrella gigante roja o bola de fuego y entonces  absorberá a la tenue bola azul. Pero nada indica que se vaya a perder el agua en miles de años.

¿Cuál sería la gran noticia o titular de esta misión? Pues sí, que se encuentren moléculas que nos hablen de que en el pasado existió vida en Marte, una vida en esos mares. Esta misión ha amartizado con su rover en un cráter que recorrerá durante 3 o 4 años, producido en su día por el impacto de un meteorito y que por entonces, hace unos 3.500 millones de años, sabemos que se encontraba cubierto de agua. Por tanto, si encontramos señales de vida será vida marina, acuática. No debemos esperar que vayamos a encontrar restos fósiles como los que podemos recuperar en nuestra Tierra y observar en los museos de ciencias, pero sí moléculas que algún día formaron parte de microorganismos, o una forma de estructura en capas llamada estromatolitos que nos hablan de microrganismos que vivían en los océanos en interacción con los minerales. Eso sí es posible que se pueda encontrar. Y sería una noticia extraordinaria. Una de las ventajas de esta misión es que además de realizar in situ análisis, se van a recoger muestras que se guardarán en una especie de tubos. Estas muestras estarán preparadas y listas para que otra misión posterior las recoja -dentro de unos 10 años- y recupere para ser estudiadas en la Tierra dentro de unos 10 años, con toda la potencia y resolución de nuestros laboratorios.

¿Es posible un planeta sin mar, sin océanos? Sabemos que sí, Venus no tiene mar ni nunca la tuvo, porque las temperaturas allí siempre fueron elevadísimas 500 a 600 º centígrados. Pero agua existe en muchos planetas y satélites, incluso en Mercurio tan próximo al Sol. Agua en Mercurio podemos encontrar en determinados cráteres donde nunca alcanzan los rayos del Sol, y se encuentra congelada. Puede haber planetas sin agua líquida, pero difícilmente sin vapor de agua o agua congelada, o en ocasiones, agua líquida  desde la formación de los mismos. Cuando buscamos planetas fuera del sistema solar, y ya conocemos unos 4.500, se busca agua en aquellos que se encuentran a la distancia determinada de su estrella que se ha dado en llamar, “ricitos de oro”. Son las Tierras likes, planetas rocosos –no gaseosos- del tamaño aproximado de la Tierra. Y con temperaturas y atmósfera  algo parecidas a las nuestras donde  haya agua en estado líquido, ya que este elemento es imprescindible para la vida. Estos planetas quizás algún día podrían ser futuros destinos de la humanidad. De aquí a un año ya tendremos resultados de los análisis in situ. Pero debemos estar atentos también a otros lugares como Europa y Encélado, satélites de Júpiter y Saturno, en los que los océanos no se encuentran en la superficie sino bajo una gruesa capa de hielo de unos 20 km, y bajo esta capa un océano de hasta 100 km de profundidad oculto. Tenemos mundos oceánicos no superficiales, luego opciones para la vida, muchas.

En lo que llevamos de historia de la ciencia, 11 astronautas han logrado pisar la luna, y sin embargo solo 3 han alcanzado las máximas profundidades marinas. Sabemos más de algunos satélites y del cosmos que del fondo de “nuestro mar y océanos”, debido que estamos condicionados por unas elevadísimas presiones y bueno, la falta de luz. Para descender y trabajar a 2,000 metros debemos soportar presiones de 2 toneladas por centímetro cuadrado. Cualquier equipo o nave espacial no soportaría y se colapsaría a estas profundidades.

Un placer a todos los que habéis llegado hasta aquí, y larga vida a nuestros océanos.

Se trata de un resumen a partir de una conversación (Rne) con Carlos Briones, y aderezado con ciertas aportaciones personales

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