El Comentario

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Alberto González

Asesores de la nada, pero cobradores de buenos sueldos

Alberto González Alberto González

Siempre me han llamado la atención esos asesores que llamo de la nada pero que cobran buenos sueldos, más ahora en la situación que se encuentra el país, y que todo ahorro es bueno para dedicarlo a lo que verdaderamente hace falta, por tanto, si antes de la pandemia no veía con buenos ojos ese tipo de asesores políticos que se dan en todos los escalones de la administración, mucho menos los veo necesarios en los momentos actuales.

En la política deben de existir asesores que sean de confianza para los políticos de turno que tengan que desarrollar su actividad, estos necesitan a colaboradores que les ayuden en su labor, aquella que sea necesaria, pero no necesitan del oportunismo, y oportunismo por las dos partes, a  quien se nombra  para hacerle un favor para tener un trabajo, favor en compensación porque le ha ayudado a ser diputado, senador, alcalde presidente de comunidad... y quien nombra le viene muy bien porque tiene a su disposición una persona para todo, aunque no sirva para nada o no tenga determinado algo que hacer.

Hemos visto, estamos viendo y seguiremos viendo, cómo se nombra a personas con la categoría de asesor, que en realidad no se sabe que asesoran, y si tiene los conocimientos para ello, pero lo importante es que están ahí, haga caso a quien le nombra y lo demás es secundario, pero el sueldo no tiene nada de secundario, porque si abundamos en ellos vemos que los sueldos son bastante jugosos, sueldos con los que en ocasiones pueden vivir varias familias.

Esto de los asesores, abarca a todos los escalones de la política, y todos los partidos en más o menos proporción nombran asesores dependiendo del poder y la capacidad que tengan para ello, y lo hacen en ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas y en el gobierno central.

Muchas veces, he pensado y pienso, que la vida de quienes están solamente pendientes de ser nombrados asesores para ganarse unos dineros debe de ser muy triste, teniendo que estar pendientes de a quien o quienes se tienen que arrimar para seguir en el machito, y hacer muchas piruetas sin importarle si ahora hay que estar con fulanito y luego con menganito, el caso es estar donde hay que estar para no perder comba.

Otra cuestión que llama mucho la atención, es que esta clase de gente solo está pendiente de vivir de ello, y ni siquiera se molestan cuando están trabajando de asesor de procurarse un trabajo de otra clase, o bien presentándose a unas oposiciones, pero solo piensan en convertirse en una especie de funcionarios políticos interinos, y sus planes se vienen abajo cuando por A o por B el partido que los ha puesto pierde unas elecciones y no puede contar con ellos, aunque tienen la esperanza de que el partido les buscará algo provisional para vivir, y si no es así no tienen pudor alguno en buscar la forma de engancharse al partido que está en el poder, porque hoy día no existen muchos escrúpulos a la hora de cambiar, y buen ejemplo de ello dan los tránsfugas que pululan de partido en partido buscando seguir viviendo del cuento.

Hay gente que vive de mamandurrias, como decía la Sra. Aguirre, bien lo sabe ella, porque algún asesor ha nombrado en Madrid con un buen sueldo y que en cierto momento fue muy criticado, pero no hablemos de ella porque fue un caso mediático, eso está pasando en todos los ámbitos de la política, hay muchas mamandurrias por todas partes, y desde luego sería positivo cortarlas, eso daría credibilidad a la clase política y a la vez serviría para seguir recortando gastos innecesarios.

Asesores sí, pero asesores necesarios y con responsabilidad, pero no asesores de la nada, asesores puestos por conveniencia de un favor hecho y con buenos sueldos que no desarrollan nada positivo, y que solamente sirven a los intereses de quienes les han puesto.

Lo lleva claro este país; entre asesores de la nada, tránsfugas buscavidas que no aportan nada y que son elementos nocivos para la democracia y las instituciones, los partidos que admiten estas prácticas y los políticos profesionales que no tienen oficio ni beneficio; no es de extrañar que los ciudadanos se muestren escépticos con la política y no la valoren como se debiera.

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