El Miradero EL MIRADERO

El presidente Page se levanta

7 junio, 2017 00:00

No cabe duda que el presidente García-Page ha pasado unos días abatido. Su apuesta por Susana Díaz era fuerte, sin condiciones y el triunfo, con resurrección incluida, de Pedro Sánchez debió dejarle tan perplejo como al resto de los barones que apostaron por la presidenta de Andalucía para ser la jefa nacional del PSOE.  Es evidente que de un mazazo así no se sale en horas. La semana pasada hablaba en esta columna del caso de Cospedal, que también pasó lo suyo al no verse recompensada con un nuevo mandato al frente de la Junta. Y resurgió. Lo mismo le pasa a su sucesor en Fuensalida, aunque por distintos motivos.

Y es que da la impresión de que García-Page ya ha pasado ese periodo de duelo que atraviesa uno cuando se le quiebra una ilusión y ha decidido volver a tomar las riendas de Castilla-La Mancha, con los presupuestos como asunto de cabecera, para que la Comunidad salga de un molesto y prolongado parón.

De acuerdo que la Junta mantuvo conversaciones con varios colectivos, muchos, para informarles de la situación, pero faltaba ese movimiento del que depende el rumbo de la Comunidad, esa llamada, esa carta o ese mensaje que obligue a las fuerzas políticas de la región a ponerse de acuerdo para sacar adelante una región en la que queda mucho por avanzar.  Y ya se ha producido.

Cierto es que no parece que el ambiente entre los partidos políticos de Castilla-La Mancha sea como para tirar cohetes, pero también es inevitable esa escenificación de diferencias de criterio que, sentados junto a una mesa, a buen seguro se podrán limar. De hecho, me parece buena noticia que el propio García-Page sea protagonista de esas negociaciones, más que nada por lo que simboliza: que el presidente piensa en su tierra antes que en otras aventuras que le situaban en Madrid, más pronto que tarde, si Susana Díaz hubiera conseguido ser secretaria general del PSOE. Y es que políticos como el presidente de Castilla-La Mancha dan lugar a muchas elucubraciones.

Tal vez con Pedro Sánchez lo tenga más difícil, para qué negarlo, pero mientas García-Page mantenga su puesto al frente de la Junta, nadie podrá hacerle sombra, ni maniobras, si las hubiese, ni antipatías, ni rencillas. Así pues, no creo que unas nuevas elecciones sean la mejor opción en estos momentos para el presidente y los suyos. Tampoco para el PP. En el caso de Podemos, ni lo sé. 

Lo que los ciudadanos queremos y necesitamos es que se llegue a un acuerdo para que la maquinaria vuelva a funcionar. Si es necesario que se engrasen las piezas y que se consiga un acuerdo para que Castilla-La Mancha tenga vida. Decía Bismarck que la política no es una ciencia, es un arte. Y ahora es el momento de que García-Page y los partidos de la oposición lleguen a un acuerdo sobre los dichosos presupuestos. Aunque ese arte sea tan nuestro como el encaje de bolillos.