La Pregunta

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¿Quién es Antonio, el niño pobre del pueblo de Bono, que se ha hecho rico y es directivo del Barça de Laporta?

Antonio Escudero con su amigo José Bono, durante la inauguración en 2013 de su centro comercial "Gran Jonquera". Foto: Efe Antonio Escudero con su amigo José Bono, durante la inauguración en 2013 de su centro comercial "Gran Jonquera". Foto: Efe

La peculiar historia de Antonio Escudero (Salobre, Albacete, 1954) la ha contado este fin de semana el periódico digital El Español en un amplio y excelente reportaje. Escudero, el llamado "niño pobre" del pueblo de José Bono, acumula actualmente una fortuna y ocupa una posición destacada en la nueva dirección del Barça de Joan Laporta

Según El Español, en La Jonquera es donde Escudero, socialista de la vieja escuela, ha desarrollado su vida y levantado desde la nada un imperio que factura cientos de millones de euros. Siendo contrario a la independencia de Cataluña, ahora, además, ha llegado a la directiva del Barça de Joan Laporta, recién elegido presidente del club. Su vida parece extraída de una novela.

En 1972, Antonio Escudero llegó con una mano delante y otra detrás. Lo hizo sin fecha de vuelta, y van 49 años. El Escudero de 16 años no tenía ni idea de que casi medio siglo después terminaría unido a un hombre en sus antípodas ideológicas: Joan Laporta i Estruch. Por casualidades de la vida, los Laporta eran de La Jonquera, en cuyo casco antiguo y lejos de la vía de servicio de la frontera todavía se conserva imponente la casa pairal en la que vivieron decenas de generaciones de la familia. Una serie de circunstancias -porque “la suerte no existe, te la ganas”, defiende Escudero- quiso que sus destinos se juntaran.

Escudero es hoy una personalidad en La Jonquera. Todo el mundo le conoce y casi todo el mundo coincide en lo mismo: “Es buen tío”, dice Dolors, empleada desde hace más de 40 años en el Hotel Puerta de España, uno de los primeros. Fue en este hotel donde Escudero tuvo su primer trabajo como camarero nada más llegar. Tardó 36 horas desde su pueblo, Salobre, en la provincia de Albacete. Entonces, nadie le conocía.

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Aquel discreto aterrizaje contrasta hoy con un apellido que se lee en grandes rótulos rojos por toda La Jonquera: tres hipermercados, un hotel, dos buffets, cuatro bares-restaurantes, una parafarmacia y un inmenso outlet de marcas de ropa que es donde recibe a El Español. “Gran Jonquera”, se llama. A su inauguración en 2013 acudió su amigo José Bono, con quien dice que se manda whatsapps a menudo. En esta zona hay prostíbulos, sí. También muchos camiones. Pero, sobre todo, los negocios de Antonio Escudero, al que todos ya conocen como Antoni. Menos Laporta, quien le sigue llamando Antonio.

Un signo de que el negocio de Escudero aguanta, a pesar de la pandemia, es que las máquinas trabajan a destajo en un solar de 100.000 metros cuadrados enfrente del centro comercial para ampliar la superficie y construir nuevos parkings. “Es ahora cuando hay que hacerlo”, dice Escudero nada más encontrarnos con él en el interior del outlet, al pie de unas escaleras mecánicas donde se levanta una réplica de unos 15 metros de la Torre Eiffel. “Aquí los que vienen son franceses y así se lo hemos puesto”, señala.

Escudero es un tipo menudo y con desparpajo. “Estratega”, se define, y con pocos pelos en la lengua. Declara que siempre ha sido fiel a sí mismo y a lo que le enseñaron en casa. Su forma de expresarse refleja a un hombre que conoce bien sus orígenes y al que no se le han subido los humos a la cabeza. “He labrado, he recogido aceitunas, garbanzos… ¡He hecho lo más malo!”, asegura con un inconfundible acento manchego, del que cambia sin problema al catalán con deje ampurdanés cuando atiende una llamada.

Nació como el menor de tres hermanos poco antes del desarrollismo, en La Mancha profunda. Estudió primaria en la escuela pública nacional de Salobre y más tarde, con apenas 13 años, quiso hacerse cura. Esto es algo que también comparte con Bono, que sintió una especie de vocación en su adolescencia. Escudero había sido educado en una familia de valores cristianos y fue siete años monaguillo de la iglesia del pueblo. Un seminario de Ciempozuelos, al sur de Madrid, llegó al municipio a preguntar quién quería irse con ellos.

El reportaje completo se puede leer en El Español.

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